Arqueólogos españoles descubren bajo las arenas de Egipto un sarcófago intacto.
 

Es la tumba de un sacerdote del dios Amón Ra, de hace 3.000 años, y está decorada con escritura jeroglífica

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La tumba de un sacerdote del dios Amón Ra, de hace 3.000 años, salió ayer a la luz intacta en la antigua Tebas (actual Luxor) gracias a las excavaciones de una misión española, que permitirán desentrañar los misterios sobre las prácticas funerarias del Tercer Período Intermedio, un período de gran inestabilidad y en la que el clero gozó de un enorme poder.

Es un hallazgo «digno de los inicios de la arqueología», aseguró el director de la misión, Francisco Martín Valentín. Las numerosas excavaciones realizadas en Tebas desde el siglo XIX hacen que cada vez sea más complicado encontrar una tumba intacta y es frecuente que el sarcófago esté vacío, sin la momia. No es el caso de la tumba del sacerdote Anj ef Jonsu, escriba de la ofrendas del dios Amón Ra en Karnak.

 

El sarcófago de Anj ef Jonsu (del 900 a. C) se encuentra en un excelente estado de conservación y posee una rica policromía, que representa escenas del sacerdote adorando a dioses como Osiris, Anubis, Nefertum o la Vaca Hathor. «Es magnífico», dijo Valentín, que al mando de la misión del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto realiza su séptima campaña en Luxor.

Fue durante unas excavaciones en la zona noroccidental del patio de la tumba del visir Amen Hotep Huy donde el pasado día 18 los españoles dieron con el sarcófago de Anj. «Descubrimos que había un hueco de unos dos metros de longitud y encontramos que en la roca madre de la tumba del visir habían excavado un enterramiento antropomorfo», relató Valentín. Levantaron las losas y hallaron el sarcófago.

El ataúd de madera está decorado con escritura jeroglífica y representa al sacerdote, contemporáneo del faraón Osorkón, de la XXII dinastía, época de los llamados reyes libios, que presenta una barba trenzada, los brazos cruzados sobre el pecho y porta flores de papiro.